Macroeconomia

Perspectivas económicas globales 2026: reestructuración del comercio, divergencia de políticas y nueva lógica del crecimiento

En 2026, la economía global entra en un período de profundo ajuste: las barreras comerciales de Estados Unidos remodelan las cadenas de suministro, las economías no estadounidenses aceleran la integración regional, y los ciclos de inflación y tasas de interés divergen. Este artículo, basado en las proyecciones de Deloitte para 25 economías, analiza casos como Argentina y Canadá, y revela la nueva lógica del crecimiento y dónde se encuentran los riesgos.

Del impacto político a la adaptación institucional

En 2025, las ondas de los impactos políticos globales se han extendido desde el día de las elecciones a todos los rincones de la producción, el comercio y la asignación de capital. Estados Unidos elevó unilateralmente las barreras arancelarias y, aunque recuperó parte de la certidumbre en acuerdos bilaterales posteriores, lo hizo a costa de mayores costos comerciales; las economías no estadounidenses, por su parte, aceleraron su "agrupamiento" mediante acuerdos regionales. Al entrar en 2026, esta reconfiguración pasará de estar "impulsada por eventos" a la "absorción institucional". Según las previsiones del Centro de Investigación de Economía Global de Deloitte, la divergencia de las trayectorias de crecimiento entre países es, en esencia, una prueba de la credibilidad de las políticas, la resiliencia industrial y la eficiencia de la inversión tecnológica.

Comercio en bloques: altos costos y nuevos incrementos coexisten

En 2025, Estados Unidos impuso barreras significativas a varios socios comerciales y continuó perturbando las cadenas de suministro, lo que provocó volatilidad en los mercados financieros. Posteriormente, Washington llegó a acuerdos con varios países, devolviendo cierta previsibilidad a algunas relaciones comerciales, pero a costa de mayores costos de acceso. Al mismo tiempo, el número de acuerdos comerciales entre países no estadounidenses aumentó notablemente, y el mapa comercial mundial está pasando de un "centro único que irradia" a una "red de múltiples bloques".

Este cambio no es un juego de suma cero: Argentina está atrayendo capital transnacional mediante innovación institucional, tratando de insertarse en la cadena global de recursos; Canadá, por su parte, impulsa la diversificación de sus exportaciones mientras conserva el acceso al mercado estadounidense. Para las empresas, el diseño de las cadenas de suministro ya no es un problema de optimización de costos, sino un compromiso entre el riesgo geopolítico y la estabilidad de las políticas.

Retroceso de la inflación y espacio para la política monetaria

En los casos de referencia, el control de la inflación muestra un contraste extremo de niveles. La tasa de inflación de Argentina, desde un pico cercano al 300%, se prevé que baje al 29,4% en 2025 y al 13,7% en 2026, mientras que Canadá ya ha vuelto a situarse cerca de su objetivo del 2%. La lección común de ambos es que, ya sea un ajuste brusco en un mercado emergente o un enfriamiento gradual en una economía avanzada, la gestión de las expectativas de inflación depende siempre de la coordinación entre la política fiscal y la monetaria.

Se espera que el Banco de Canadá mantenga la tasa de interés de política en un rango de relajación moderada del 2,25% en 2026. Por un lado, las tasas bajas proporcionan un colchón a los hogares con renovaciones hipotecarias; por otro, la economía ha estado por debajo de su crecimiento potencial durante tres años consecutivos, y las presiones alcistas sobre los precios son limitadas. Más notablemente, las interrupciones en las cadenas de suministro y el aumento de los costos de importación aún no se han transmitido a los consumidores, lo que brinda una ventana de observación a los responsables de las políticas.

Argentina ofrece un caso aún más extremo de giro tras un ajuste. El plan iniciado a finales de 2023 incluye consolidación fiscal, la eliminación del financiamiento monetario del déficit fiscal por parte del banco central y un régimen de tipo de cambio con deslizamiento (crawling peg). En 2024 se logró el primer superávit fiscal primario en más de una década (1,8% del PIB), el índice de riesgo país cayó de 2500 puntos básicos a unos 600, y se espera que las reservas internacionales netas se vuelvan positivas en 2026. Esta restauración de la confianza ha permitido que las inversiones anunciadas en energía, minería e infraestructura superen los 30.000 millones de dólares.

Divergencia estructural en los mercados emergentes La recuperación de Argentina no es un panorama universal, pero revela una posible vía para que los mercados emergentes recuperen resiliencia: disciplina fiscal, mejora de las exportaciones y estabilidad institucional. El esquisto de Vaca Muerta y los proyectos de exportación de gas natural licuado están revirtiendo el déficit de la balanza comercial energética, mientras que el litio y el cobre se benefician del compromiso de 30 años de estabilidad fiscal y cambiaria del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Se espera que el superávit comercial aumente de 9.000 millones de dólares en 2025 a 13.000 millones en 2026.

Sin embargo, la transformación sigue condicionada por las condiciones financieras externas y la continuidad de los compromisos políticos internos. Si Argentina puede mantener el superávit fiscal, avanzar en la apertura de la cuenta de capital y atraer capital a largo plazo determinará si puede pasar de la "estabilidad" al "desarrollo sostenible". Para otros mercados emergentes, la experiencia argentina es que la credibilidad de las reformas estructurales suele influir en los flujos de capital más que las propias reformas.

El ajuste adaptativo de las economías avanzadas

Canadá representa una muestra de cómo las "economías altamente dependientes" enfrentan la incertidumbre de las políticas. Su acuerdo de exención arancelaria con su mayor socio comercial, Estados Unidos, sigue vigente, pero la revisión del T-MEC (USMCA) en julio de 2026 frenará las intenciones de expansión de las empresas. Por ello, el gobierno está impulsando el potencial del lado de la oferta mediante la reducción de regulaciones, el aumento del gasto en infraestructura y defensa, y el apoyo a las industrias afectadas por los aranceles.

En el mercado laboral, la tasa de desempleo es 1,7 puntos porcentuales superior al mínimo posterior a la pandemia, pero dado que la desaceleración de la inmigración está reduciendo la fuerza laboral y las empresas no planean despidos masivos, se espera que el desempleo se mantenga estable. El mercado inmobiliario se está estabilizando gradualmente con el descenso de las tasas de interés, mientras que la caída de los costos del crédito al consumo también alivia la presión sobre los balances de los hogares. El mayor riesgo sigue siendo el sector exportador: si cambian las exenciones comerciales, Canadá enfrentará una desaceleración significativa del crecimiento.

El auge de la inversión en IA y el desafío de la productividad

La competencia de los países en la frontera de la inteligencia artificial está impulsando una nueva ronda de gasto de capital. Los economistas de Deloitte advierten que la inversión relacionada podría ser "demasiado rápida", con riesgo de correcciones a la baja. A largo plazo, la mejora de la productividad impulsada por la IA no está garantizada de forma lineal. Si el capital se concentra en exceso en unos pocos escenarios líderes y no se difunde hacia todos los sectores, el crecimiento mundial podría seguir manteniendo un patrón de "tres velocidades": Estados Unidos y unas pocas potencias tecnológicas a la cabeza, los exportadores de materias primas beneficiados por la demanda de recursos, y el resto de las economías luchando contra la deuda y la insuficiencia de demanda.

Las variables clave de 2026

Sintetizando las perspectivas de Deloitte para más de 25 economías del mundo, las palabras clave de 2026 pueden resumirse en: alta fricción, bajo crecimiento y fuerte divergencia. Los responsables de las políticas necesitan encontrar un equilibrio entre la fragmentación comercial, las restricciones fiscales y los compromisos tecnológicos; mientras que los inversores deben descender de las "narrativas macro" a las "instituciones micro", prestando atención a las ventajas relativas de cada país en recursos, energía y ecosistemas tecnológicos.

Como lo demuestran Argentina y Canadá, el crecimiento económico no está determinado unilateralmente por el entorno externo, sino que depende de cómo cada país responde a las perturbaciones externas. En 2026, la verdadera línea divisoria de la economía mundial puede no ser las cifras de crecimiento en sí mismas, sino si los países tienen la capacidad de transformar los "choques de políticas" en "resiliencia institucional".

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ecobserver sitúa esta nota en Analisis macroeconomico global sereno y basado en datos sobre inflacion, bancos centrales, comercio, region... (los Enlaces de fuente deben abrirse antes de reutilizar el resumen). fechas, nombres y cambios de estado aún requieren comprobación; Macroeconomia / Politica monetaria / Comercio y datos explica el ángulo editorial local.

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  1. https://www.deloitte.com/us/en/insights/topics/economy/global-economic-outlook-2026.htmlPrimary

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