La actividad económica de la eurozona vuelve a la expansión: frágil recuperación y dilema político bajo la sombra de la energía.
El PMI compuesto de la eurozona en julio registró 51,9, volviendo al territorio de expansión, con la manufactura creciendo al ritmo más fuerte desde principios de 2022. Alemania experimentó su primera expansión en cuatro meses, mientras que Francia aún permanece en contracción. El empleo aumentó por primera vez en el año, pero la confianza empresarial sigue por debajo de la media a largo plazo. Los precios de la energía y las interrupciones en el transporte marítimo representan los principales riesgos a la baja, y el BCE se enfrentará a un equilibrio entre inflación y crecimiento.